EL
JUEGO DEL DESTINO
1.
Poznan
es una pequeña ciudad de Polonia. En una de sus calles, la calle
Murna había un pequeño comercio familiar. Pertenecía a una familia
muy humilde que llevaba trabajando allí desde 1872. En este comercio
se arreglaban y vendían zapatos. Lo crearon Dariusz Kowalezyk y su
mujer, Joanna Kowalezyk en dicho año.
Cuando
Dariusz y Joanna tuvieron a su primera hija, Ewa Kowalzyk, Dariusz
empezó a comportarse de forma extraña. Aun más extraño estaba
tras el nacimiento, tres años después, de su segunda hija, Anna
Kowalzyk. Cuando Anna apenas tenia dos años Dariusz desapareció y
dejó a Joanna a cargo de la tienda y de sus dos hijas.
Años
más tarde, en 1896, Ewa con 19 años de edad contrajo matrimonio con
un joven con el que llevaba dos años saliendo, al cual había
conocido en la zapatería mientras ayudaba a su madre. Rondando el
1900 Ewa y su marido tuvieron dos hijos gemelos: Krzysztof y Andrzej.
En ese mismo año Ewa sufrió una enfermedad la cual le impedía
tener mas hijos.
En
1901 Anna se casó con Pawel Lewandoski. Anna y Pawel se ocupaban de
la zaptería pues Ewa estaba enferma y no querían que hiciese muchos
esfuerzos así que Anna tenia que ocuparse de alimentar a su marido,
a su hermana, a su cuñado, a sus sobrinos y a su madre, con el
dinero que obtenía de la zapateria. Ella era quien se ocupaba de
reparar los zapatos mientras que su marido se ocupaba de cobrar a las
clientas y de venderlos.
Anna
era una mujer alta y esbelta, con las manos desgastadas y llenas de
durezas . Era rubia con los ojos verdes azulados, un color
aguamarina, y tenia unos labios gruesos y carnosos. Su cuello no era
muy grande pero, respecto a la espalda puedo afirmar que era bastante
ancha. Esta mujer estaba bastante delgada debido a lo poco que podía
alimentarse. Ella prefería no comer pero que pudiera comer toda su
familia a que todos comieran muy poco para poder repartirse la
comida. Debido a esto también tenía continuos dolores de cabeza y a
veces perdía la fuerza en sus extremidades.
La
zapatería empezó a perder clientes y las cosas empezaban a ir mal.
El marido de Ewa, que no era muy trabajador, encontró un trabajo en
un matadero y así conseguía dinero para alimentar a la familia.
En
1913 Anna y Pawel ganaron un premio de la radio. Un concurso en el
que se hacían una serie de preguntas en referencia a la historia de
Polonia. En este concurso ofrecían una cantidad de dinero que
rondaba los 2.000 zloty. Al ganar ese dinero Anna pensó en abrir una
nueva zapatería en donde las cosas fueran mejor para ganar dinero.
Le planteó la idea a Pawel que reconoció que había sido un
razonamiento muy bueno. Pero solo con 2000 zloty no era suficiente,
necesitaban más dinero y sobre todo, necesitaban pensar un lugar de
destino.
2.
A
finales de 1913 Anna pensó que si vendía la tienda y la casa
obtendría suficiente dinero para poder viajar a América y comenzar
una nueva vida allí. Obtendría alrededor de 400.000 zloty por la
casa y la tienda, ese dinero junto con los 2.000 zloty del concurso
harían posible comprar una planta baja y una casa allí, en América.
Anna pensaba que en América todo iría perfecto. Así pues, en
diciembre de 1913 cogieron un tren con destino: Lisboa. Tardaron unos
6 días en llegar a Lisboa. Una vez allí sacaron los billetes para
entrar en el barco que los llevaría a Norte América.
Puesto
que en aquella época importaba mucho el estatus social que ocupabas,
a ellos les toco ir en la zona pobre. Cuando entraron estuvieron unos
minutos parados observando a la gente con la que iban a viajar
durante casi unas cuatro semanas. Lo primero que pudieron admirar fue
a una pobre mujer que estaba embarazada y lloraba sin consuelo alguno
apoyada en el hombro de su madre. Justo cuando Anna y Pawel iban a
mirarse e intentar decirse uno a otro que iba a ser un viaje
importante, sonó la sirena del barco, ambos dos fueron a sentarse y
se cogieron las manos, con un gesto de fuerza y supervivencia
mientras intentaban demostrar el miedo y la tristeza por todo lo que
pudiera pasar atravesando el Océano Atlántico.
Casi
un mes más tarde, después de un largo viaje en el que habían
tenido que ayudar a una mujer a dar a luz mientras la tripulación
ignoraba lo que pudiera pasar en la zona pobre del barco, llegaron a
Norte América una vez allí cogieron otro tren hacia una ciudad de
Virginia, Henry. El viaje en tren fue bastante confortable. Allí los
pasajeros eran mucho más tranquilos, nadie hablaba con nadie pero
todos se creían superiores, así que les miraban por encima del
hombro. Las pequeñas butacas dentro de lo que cabe eran
confortables. Durante el viaje se gastaron los 2000 zloty que habían
ganado en el concurso.
Una
vez en Henry durmieron durante una semana en un pequeño albergue,
que semejaba a una casa de campo típica de cuento. Hasta que
finalmente pudieron comprar una casita en la ciudad de Henry. Esta
casita contaba con tres alturas en la primera instalaron la
zapatería, con toda su maquinaria, todo estaba ordenado por colores
y la zapatería estaba perfectamente. Al final de esta planta había
otra puerta a la que le habían instalado una cerradura. Tras esta
puerta había una escalera que iba al primer piso. Donde se
encontraba la cocina, que era un mueble de hierro que se encendía
con carbón y contaba con una encimera que era también de hierro, en
esta habitación había unos muebles de madera para guardar la comida
y los platos. La cocina contaba con una doble ventana de madera
maciza por el exterior y de cristal por dentro. Al lado estaba el
comedor de paredes de ladrillo en el que apenas tenían una mesa y
cuatro sillas además de una radio puesta encima de un pequeño
mueble par guardar zapatos. Había un pequeño cuarto de baño entre
las escaleras y la cocina. Esta altura era la más fría, por lo
menos en el mes que habían llegado a la casa. Enfrente del cuarto de
baño había unas escaleras que te llevaban al segundo piso donde
había dos habitaciones con armarios roperos y un cuarto con una
bañera.
La
zapatería funcionaba perfectamente todo el mundo iba allí. Anna y
Pawel ganaban mucho dinero con este negocio. Aunque había estallado
la “Primera Guerra Mundial” ellos apenas notaron lo que estaba
ocurriendo y tampoco podían quejarse, tenían muchos beneficios.
Después de dos años viviendo allí no se podían quejar. Y entonces
en Febrero de 1916 Anna se quedó embarazada. Con el embarazo Anna
tenía complicado moverse, y reparar los zapatos se le hacía una
tarea interminable. Pero Pawel que además de ser guapo era muy
comprensivo ayudaba a Anna en el trabajo de las reparaciones.
Pasarón
los día y se acercaba el mes de Noviembre. Anna y Pawel estaban
impacientes por tener al niño. Y porfín llegó el día 11 de
Noviembre, para ellos era un día normal. Por la mañana Anna preparó
el desayuno para ambos y cuando acabaron de desayunar bajaron a la
zapatería como de costumbre antes de abrir Anna y Pawel organizaban
lo que tenían que hacer ese día. Anna solo tenía que sentarse en
la caja y atender a sus clientes, pues este mes Pawel no quería que
Anna trabajase mucho. Más o menos a la una del mediodía Anna y
Pawel se tomaron su comida Anna había preparado una sopa con mucho
condimento. Cuando su descanso para comer hubo finalizado bajaron a
seguir con el negocio. Pawel nada más bajar se sentó en su silla y
siguió reparando un par de zapatos de la señora Sullivan. Anna fue
a abrir la puerta. La puerta de la planta baja era de acero debido a
su contacto con el exterior estaba un poco oxidada, para abrirla
hacía falta darle un pequeño empujoncito. Cuando Anna fue a darle
el empujoncito rompió aguas. Se sentó de golpe, sobre el pequeño
charco que había formado, debido al dolor que le causaban las
contracciones. Pawel fue corriendo a llamar a un médico. Mientras el
médico llegaba Pawel fue capaz de subirla al comedor y también
consiguió que Anna se relajara y mantuviese una respiración
constante. Cuando el médico llegó preparo un montón de material
por todo el comedor más tarde obligó a Anna a que se levantase del
sofá y se sentase en el suelo, pues decía que era mucho más cómodo
para sacar al pequeño. Cuatro horas más tarde empezó lo más
complicado del parto: expulsar al bebe. Anna no podía parar de
gritar por el dolor que le causaban las contracciones y Pawel y el
medico intentaban que Anna se relajar y empujara. Finalmente Anna se
dio cuenta de que cuanto antes saliera el bebe antes se le calmarían
las contracciones. Empujando, empujando y empujando salió la cabeza
del bebe y después de una hora Anna tenía a su hijo entre sus
brazos. Pawel y Anna miraban al bebe que apenas podía abrir los ojos
y se miraban entre ellos. Sin utilizar ningún tipo de dialogo se
podía apreciar que Pawel y Anna intentaban decir que jamas se les
olvidaría ese momento. Y en ese mismo instante, el amor que Pawel y
Anna tenían entre ellos aumentó, dejando lugar para el amor que
tenían que entregar a su hijo. Se creó un vínculo muy fuerte que
unía a una familia humilde porcedente de Polonia.
3.
Durante
los años siguientes todo fue muy monótono excepto porque en 1918
termino la “Primera Guerra Mundial”. Anna, Pawel y su hijo Marek
empezaban a ascender de clase social. Podría decirse que eran
burgueses ricos. Dado que tenían dinero para permitírselo, viajaban
mucho a Polonia para ver a su familia. Marek adoraba a sus primos
mayores; aunque se llevaran 16 años cuando estaban juntos se
divertían como si todos tuvieran 5 años. Krzysztof y Andrzej le
contaron a Marek que podían comunicarse por correo cuando Marek
estuviera en Henry. Y tras las explicaciones de Krzysztof y Andrzej
de lo que era el correo y las respuestas a las preguntas de Marek, el
pequeño quedo fascinado por el mundo de la comunicación a
distancia.
Marek
estudiaba en un colegio de Henry y sacaba muy buenas notas. Dado que
le encantaba el mundo del correo y creía que viajar era algo
fascinante, tras mucho atender y estudiar, en 1936 sabía pilotar un
avión correo.
Todos
los domingos por la tarde Marek escribía una carta a sus primos, y
recibía las cartas de sus primos todos los martes. Las cartas
tardaban una semana en llegar.
El
viernes 8 de septiembre de 1939 recibió una carta de sus primos.
Esto era muy extraño, pues las cartas de sus primos llegaban todos
los Martes, nunca fallaban. Así que en cuanto la recibió se subió
a su cuarto y empezó a leerla:
“Querido
primo Marek: Te resultara extraño que te enviemos una carta un
viernes pero es importante, Hoy 1 de Septiembre de 1939 las tropas
alemanas de Hitler han invadido Polonia. Nosotros dos tenemos mucho
miedo de lo que pueda pasar es posible que no te escribamos todos los
martes. Si estallase una segunda guerra seria terrorífico y estamos
amenazados por todos los lados. Si tuviéramos dinero suficiente
viajaríamos a cualquier lugar pero esto no va nada bien. Ahora que
ya tienes 23 años eres suficiente maduro como para darte cuenta de
la situación si recibes noticias malas no te extrañes. Pero
nosotros confiamos en que no pase nada. Las cosas están muy feas
pero Dios no querrá que ocurra nada. Espero que nos volvamos a ver
pronto.
Pero,
dejando de lado (si se puede) el tema de la posible guerra, tengo
muchas novedades que contarte. El primo Andrzej tras oír la noticia
a ido corriendo a decirle a Joanna, una compañera del trabajo que la
quiere y a vuelto a casa muy contento, resulta que están juntos
ahora. También le ha dicho a mi padre que se tiene que ocupar mejor
de Ewa y esta muy eufórico tendrías que verlo.
Un
beso. A ver cuando volvemos a escribirte. Te queremos.
KRZYSZTOF
PD:
Te he escrito yo porque Andrzej no ha tenido tiempo, además no sabe
si esta triste y preocupado por lo que ha pasado o esta contento y
orgulloso de lo que ha dicho. De todas formas él también quiere
verte como yo y como todos.
Marek
después de leer esto piensa que podría colaborar en el ejército
polaco para defender a su país. Baja corriendo de su habitación,
desde donde leía todas las cartas que recibía de sus primos, llega
a la cocina donde estaban sus padres charlando sobre como les iba en
el negocio y dice:
-Por
favor, escucharme, tengo que contaros algo-
Entonces
ambos quedaron en silencio
-¿qué
ocurre cariño?- dijo Anna
-
Acabo de recibir una carta de los primos- explicaba Marek
-Espera,
¿una carta de los primos un viernes?
-Si
a eso me refiero, resulta que las tropas alemanas han invadido
Polonia y las cosas no pintan nada bien.
-Dios
mío... Nuestra familia.
-
Vale he decidido que voy a colaborar con las tropas polacas y quiero
viajar a Polonia necesito que me ayudéis cuanto antes vaya más
podré ayudar
Ambos
dos intercambiaron una mirada.
-Bien,
sabemos como ir, vamos casi todos los años así que te recordaremos
como vamos.- dijo su padre, Pawel- Nos gusta tu entusiasmo por
defender Polonia pero no queremos perderte.
-Papá
voy a ir queráis o no, ¿me vais a ayudar?
-
Está bien coges un tren hasta el puerto y una vez allí un barco
hacia Lisboa y de Lisboa a Polonia en tren, es sencillo.
-Papá
no me refiero a eso. Quiero decir si me vais a ayudar económicamente.
Con el dinero que yo tengo ahorrado no será suficiente.
-¿Cuanto
tienes?
-Unos
500 nickels
-vale
te daremos unos 5000 más ¿de acuerdo?
-De
acuerdo.
Después
de esta conversación Marek estaba preparándolo todo para partir al
día siguiente su viaje hacia Polonia. Necesitaba varias bolsas para
llevar ropa suficiente pero finalmente solo usó una que tenía
guardada de cuando sus padres llegaron a América.
4.
Al
día siguiente por la mañana cogió sus cosas y mientras su madre
lloraba en la cocina el estaba en el salón manteniendo una
conversación sentimental con su padre, mas tarde fue a la cocina y
mientras la lagrimas bajaban por su rostro abrazó a su madre lo más
fuerte que pudo. Mientras salía por la puerta giró la cabeza e
intercambió miradas con sus padres. No pudo evitar llorar de camino
a la estación pero había algo que le empujaba a seguir con su
viaje.
Una
vez en la estación buscó el billete más barato al puerto. Apenas
le costó uno 30 nickels. Viajar en tren le recordaba mucho a su
familia, casi cada 5 años iban a Polonia a visitar a sus parientes.
Esto solo servía para que Marek no cesara su llanto pensando tanto
en sus padres como en la situación que están pasando sus primos. El
tren tardó un par de horas en llegar al puerto, los vagones estaban
casi vacíos cuando Marek se levantó para ir cerca de la puerta
porqué ya habían llegado a la estación. Entonces un chico tropezó
con su maleta, Marek se giró y pidió disculpas, el chico parecía
nervioso. También tenía los ojos llorosos y un gesto triste en la
cara, Marek solo pudo apreciar eso y sus ojos verdes que penetraron
en su mirada, además este chico se alejó andando de forma
intranquila.
Entonces
el tren frenó de golpe, las puertas se abrieron lentamente y el olor
del mar embriagó a Marek, que aún estaba intentado averiguar que le
podía ocurrir a aquel chico tan extraño.
Marek
compró un billete “destino: Lisboa” de un barco bastante más
nuevo que el último en el que había viajado. Esta vez Marek iba en
un camarote bastante cómodo de color gris con una cama sujeta a la
pared el viaje duró como unas tres semanas, pero la estancia en el
barco fue mucho más confortable puesto que viajaba en la zona de
clase alta. Cuando Marek salió a la cubierta para tomar el aire una
mañana de Septiembre reconoció en la zona donde habían viajado
siempre, la zona de clase baja, a aquel tipo tan extraño que había
en el tren. Pensó en hablarle pero no sabía que decirle y
finalmente se decidió. Se acerco a la parte mas deprimente de todo
el barco y dijo:
Este
le respondió con una mirada dudosa
Perdona,
-continuó - Mi nombre es Marek, siento no haberme presentado. Si
quieres podemos ir a mi camarote es un poco más cómodo que esta
estancia.- No sabía porque decía esas cosas, pero algo le
impulsaba a hablar sin pensar.
Bueno,
esta bien. Hablemos pero una cosa: no me conoces de nada ¿verdad?
¿Qué te interesa sobre mí?
Verás…
no importa, solo estaba preocupado, entiendo que no quieras hablar
conmigo. Ha sido sin pensar.
No
no. Si por mi genial, con tal de salir de aquí…
Bien
pues vamos ¿no?
De
camino al camarote se presentaron. El chico se llamaba James Sullivan
provenía de una familia de Virginia y viajaba a Europa por amor.
Había una mujer a la que conoció hace unos años y con quien
mantenía el contacto por correo. Ella vivía en Varsovia y recibió
una carta contándole lo que había ocurrido así que no lo dudó y
va a verla. Las historias de ambos se semejaban mucho excepto en que
uno solo iba a ver a la mujer que amaba el otro a defender al país
que adoraba.
Una
vez en el camarote hablaron un poco de toda su vida y al parecer se
llevaban bastante bien. Eran como hechos para estar juntos. El
destino quiso que estas dos personas se encontraran por alguna razón.
A partir de ese día fueron muy buenos amigo todo el viaje lo pasaron
juntos y no discutieron ni una sola vez.
Unas
tres semanas más tarde llegaron al puerto portugués. Y nada más
bajar del barco una sonrisa se dibujo en el rostro de estos dos
amigos cuando salían del puerto compraron un diario internacional
escrito en inglés para enterarse un poco de lo que había ocurrido
en aquellas semanas que habían pasado a bordo.
Las
tropas alemanas ya habían llegado a Bélgica; era imposible llegar a
Polonia ambos dos rompieron a llorar cuando leyeron la noticia. Pero
“querer es poder” dijo James. Así pues hicieron un plan.
A
primera vista el plan era sencillísimo. Se alistaban en el ejercito
y cuando llegaran a Polonia cada uno por su lado. Pero no era tan
sencillo.
5.
Viajaron
en tren hasta donde podían pasar sin impedimento de las tropas
alemanas, el norte de Francia cerca de Alsacia.
Intentan
unirse con las tropas británicas en un cuartel. Pero solo permitían
a uno de ellos, a Marek que era piloto, y buscaban pilotos, mas James
solo sabía de artillería y no querían aceptarlo. Así que Marek
como buen amigo desaprovechó la oportunidad por la que había
viajado.
James
se sentía molesto por lo que había tenido que hacer Marek. Pero
Marek era un tipo bastante listo y tenía planes para todo. Así que
se unieron a un grupo de civiles que querían defender Francia. Este
grupo contaba con ingleses, franceses y personas de otros muchos
lugares.
Por
las noches cundo James y Marek estaban solos no paraban de pensar que
harían cuando llegaran a su destino. Marek siempre hablaba de sus
primos a los que adoraba y James siempre hablaba de Joanna la mujer
por la que arriesgaba su vida. La describía tanto física como
psicológicamente. Por lo que Marek había entendido era una chica de
una altura típica con unos ojos marrón miel unas pestañas tan
largas que rozaban sus cejas, unos labios finos y elegantes, la forma
de su cara era redonda y su cuello era más bien grueso. Su cuerpo no
era realmente delgado tenía cierto grosor que le aportaba atractivo
a esta mujer sus brazos eran más largos de lo normal y sus pies no
podían considerarse bonitos. Su piel era blanca, su pelo negro y sus
labios eran de un color rosa muy claro. En cuanto a su personalidad
era un poco bipolar y sufría un pequeño grado de autismo además
tenía muy mal genio pero a la vez era una chica inocente y divertida
que apreciaba muchísimo el cariño que le ofreciera cualquier
persona puesto que mucha gente la intentaba apartar de la sociedad
por ser un poco distinta.
Gracias
a estas conversaciones que mantenían antes de acostarse, por las
mañanas se despertaban con ganas de seguir adelante por muchos
impedimentos que hubiera en el camino.
6.
El
grupo al que pertenecían viaja a Dunkerque para cruzar el estrecho
de Calais y llegar a Gran Bretaña. Una vez en la costa de Dunkerque
los británicos llegan con barcos tanto de guerra como de
particulares para salvar a todos aquellos que huyen de Francia. Este
hecho que demuestra la generosidad del ser humano por parte de Gran
Bretaña puesto que los barcos británicos estaban totalmente
rodeados por barcos enemigos que pretendían que esta operación no
saliera bien fue a su vez un gran tragedia para los dos amigos que
intentaban realizar un proyecto . Llegó un barco particular y solo
quedaba sitio para una persona más debían darse prisa, los iban a
matar, Marek que destacaba por su generosidad cedió el sitio a James
que no quería aceptarlo porque Marek había hecho muchas cosas por
el durante el viaje. Todos los ocupantes del barco estaban
impacientes por partir así que Marek empujó a James dentro del
navío para que pudiera atravesar el estrecho y se quedó con muchos
más hombres esperando la llegada de otro barco si no los mataban
antes. Cuando cundía el pánico entre los desesperados personajes
del muelle se pudo apreciar flotando por el mar de forma
extraordinaria para los ocupantes del muelle, un barco de guerra
británico. Era su salvación.
Tras
un viaje muy movidito llegaron a Gran Bretaña. Cuando estaba en el
muelle inglés buscaba a su amigo James por todas partes hasta que
reconoció la cara de una joven a la que no había podido evitar
mirar ,mientras empujaba a James dentro del barco en la costa de
Dunkerque, por su gran belleza. Sin dudarlo Marek fue corriendo a
preguntarle si sabía donde estaba su amigo y esta contestó:
Ha
sido una tragedia. Hemos perdido a unos 120 en el viaje entre ellos
mi hermano todos estaban al final del barco donde las tropas
alemanas nos alcanzado con un cañonazo muchos han muerto en el acto
pero otros solo han fallecido porque no sabían nadar el buque
contenía solo unas 150 personas y los que hemos sobrevivido ha sido
porque hemos aguantado a flote hasta que nos han rescatado.
Pero
¿y James sabía nadar?
Me
temo que no.
En
ese momento Marek se derrumbó. La única persona con la que había
compartido todos sus recuerdos había falleció por su culpa. Si el
hubiera subido a aquel barco en vez de empujar a James podría haber
sobrevivido si no le alcanzaba el cañonazo. Marek sabía nadar
perfectamente y se sentía totalmente culpable por la muerte de su
amigo.
Aquel
día estuvo totalmente distinto no sabía que hacer las lagrimas no
cesaban y no podía evitar grita su nombre y pegar golpes a las
paredes. Finalmente calló rendido en la calle y durmió a la
intemperie. Cuando despertó se dio cuenta de que no había vuelta
atrás y juró que rezaría por él todos los días de su vida.
7.
Lo
primero que hizo esa mañana fue alquilar un pequeño piso en un
edificio mugriento en el que apenas se respiraba un ambiente triste y
deprimente, pero solo tenia dinero para ello. Se ducho se arreglo un
poco bajó y fue a buscar un oficio pensando que todo lo que tenía
en su cabeza había salido mal, ya no había forma de defender
Polonia ni tampoco podía pasar el rato con James ni si quiera volver
a ver a algún familiar suyo.
Cuando
James se dirigía a la oficina de correos se fijo que había un
cuartel a un par de manzanas de su nuevo piso pero este dato no le
importó para nada. Fue a la oficina de correos, se ofreció para
trabajar en cualquier puesto y envió una carta a su familia para
contarles lo que había pasado y la situación en la estaba.
De
vuelta a casa recordó las palabras que siempre mencionaba James:
“Querer es poder” así que con una expresión en la cara un poco
más alegre que la que llevaba anteriormente se encaminó hacia el
cuartel británico. Una vez allí consigue contactar con el gobierno
británico y le propone ayudar en el ejército pilotando aviones
puesto que en Virginia había pilotado durante varios años un avión
correo.
Al
día siguiente recibe dos buenas noticias: esta admitido en la
oficina de correos como conductor de la furgoneta que lleva las
cartas a los puertos y estaciones más cercanas y el ejército va
admitirlo después de pasar una serie de pruebas.
Durante
cinco años esta pasando pruebas tanto como pilotando aviones como
respondiendo exámenes, aprendiendo a disparar, pasando pruebas
físicas, etc. hasta que en 1942 consigue alistarse en la RAF (Royal
Air Force). Luchando contra los Nazis para salvar a todo el mundo de
una tragedia que ya había ocurrido en algunos países Europeos.
8.
En
1945 termina la Segunda Guerra Mundial y por fin consigue ver a su
familia en Poznan. Pasa unos meses en Polonia visitando a todos sus
familiares. Pero antes de volver a casa quiere ver Varsovia que desde
bien pequeño ha sido uno de sus sueños y esta vez basándose en el
lema de una persona que había sido muy importante para él en los 4
meses que pasaron juntos cumplió su sueño viendo Varsovia.
Una
de las pegas fue que el había idealizado tanto Varsovia que cuando
la vio quedo un poco desilusionado porque en su imaginación era
mucho mas bonita.
Fue
al mercado y vio a una mujer llorando sola, la gente la ignoraba y si
le hablaban le hablaba mal. Estaba sentada en el suelo y nadie le
ofrecía ni una manta. Parecía que iba a sufrir una hipotermia o a
morir de hambre. Aquello llegó a los ojos de Marek como una crueldad
muy grave. Él sin dudarlo se acercó corriendo a la mujer a la que
todo el mundo ignoraba y le cedió su chaqueta además compró
algunos alimentos en el mercado y se los dio. Se quedó sentado a su
lado hasta que la mujer se decidió a hablar.
-Mi
nom-bre es Joan-na. – dijó la muchacha como si estuviera
hablándole a un niño de cinco años, lo dijo despacio y silabeando.
-
Yo me llamo Marek, dime una cosa ¿Qué hace una chica como tu aquí
sola?
-La
ú-nica perso-na que ha sabi-do querer-me ha muer-to. Yo no estoy muy
desarrolla-da, ten-go un peque-ño proble-ma – dijo del mismo modo
que antes
-¿Qué
problema?- contesto Marek intentando hacerse el tonto para no
ofenderla.
-Es
una enfer-medad men-tal
En
ese momento Marek calló, estaba con la misma Joanna de la que
hablaba James.
Yo
creo que ya se quien eres, he venido hasta aquí gracias a James ¿te
suena? Él ha fallecido pero quiere que sepas que te aprecia
muchísimo y que aunque no esta con nosotros aquí sentado esta en
nuestros corazones. Él me dijo una cosa sobre ti ¿sabes? Dice que
eres la chica más perfecta del mundo y si él estuviera aquí no le
gustaría nada verte así. Ve a casa, la familia es única por mucho
que la gente quiera cambiarte tu familia te seguirá queriendo tal y
como eres.
La
chica se levanto y miro a su acompañante.
Gra-cias
me llevo tu cha-queta por fa-vor
Claro,
tranquila. Por cierto recuerda esto siempre: Querer es poder.
Ella
esbozó una sonrisa hacia Marek. Y se adentro por las calles de
Varsovia.
9.
Marek
de vuelta a casa pasó por un camino mucho más corto en el que
apenas tardó unas horas. Voló en un avión desde Varsovia hasta
Henry. Marek deseaba llegar a casa ya para dar un abrazo fuerte a
sus padre que no sabían nada de él desde hacía unos seis años.
Aterrizó
en unos terrenos abandonados cerca de su casa donde tenía suficiente
espacio para caer en el paracaídas antes de tirarse miro a su
compañero de guerra que pilotaba el avión y le dijo: Volveremos a
vernos.
Cuando
bajaba en el paracaídas un montón de pensamientos le rondaban por
la cabeza mientras el aire golpeaba su cuerpo. Pensaba en James, en
Joanna, en esos humildes británicos que se decidieron a ayudar a
cruzar a las personas que intentaban pasar el estrecho de Calais
desde Dunkerque, en la mujer que le comunicó la muerte de su
acompañante, en la suerte que ha tenido para llegar a su destino, en
las pruebas que ha tenido que pasar para llegar a la RAF… En todo y
entonces en el momento que abrió el paracaídas y en menos de un
segundo su cuerpo se puso vertical y ascendió unos metros le vino a
la cabeza la imagen de sus padres, las personas que nunca le habían
a fallado a las que más quería las personas que significaban todo
para él.
Nada
más su cuerpo estuvo en tierra firme hecho a correr hacia su casa y
en cuanto entró por la puerta abrazó a su madre que se llevó el
mayor susto de su vida y a su padre que sonreía mientras le caían
las lagrimas.
Marek
volvió a la vida cotidiana pero seguía perteneciendo a la RAF y
había comprado un piso en Poznan para cuando fueran y porque más
tarde iría allí a seguir en la RAF como instructor.