viernes, 8 de febrero de 2013

El juego del destino.


EL JUEGO DEL DESTINO

1.

Poznan es una pequeña ciudad de Polonia. En una de sus calles, la calle Murna había un pequeño comercio familiar. Pertenecía a una familia muy humilde que llevaba trabajando allí desde 1872. En este comercio se arreglaban y vendían zapatos. Lo crearon Dariusz Kowalezyk y su mujer, Joanna Kowalezyk en dicho año.
Cuando Dariusz y Joanna tuvieron a su primera hija, Ewa Kowalzyk, Dariusz empezó a comportarse de forma extraña. Aun más extraño estaba tras el nacimiento, tres años después, de su segunda hija, Anna Kowalzyk. Cuando Anna apenas tenia dos años Dariusz desapareció y dejó a Joanna a cargo de la tienda y de sus dos hijas.

Años más tarde, en 1896, Ewa con 19 años de edad contrajo matrimonio con un joven con el que llevaba dos años saliendo, al cual había conocido en la zapatería mientras ayudaba a su madre. Rondando el 1900 Ewa y su marido tuvieron dos hijos gemelos: Krzysztof y Andrzej. En ese mismo año Ewa sufrió una enfermedad la cual le impedía tener mas hijos.

En 1901 Anna se casó con Pawel Lewandoski. Anna y Pawel se ocupaban de la zaptería pues Ewa estaba enferma y no querían que hiciese muchos esfuerzos así que Anna tenia que ocuparse de alimentar a su marido, a su hermana, a su cuñado, a sus sobrinos y a su madre, con el dinero que obtenía de la zapateria. Ella era quien se ocupaba de reparar los zapatos mientras que su marido se ocupaba de cobrar a las clientas y de venderlos.

Anna era una mujer alta y esbelta, con las manos desgastadas y llenas de durezas . Era rubia con los ojos verdes azulados, un color aguamarina, y tenia unos labios gruesos y carnosos. Su cuello no era muy grande pero, respecto a la espalda puedo afirmar que era bastante ancha. Esta mujer estaba bastante delgada debido a lo poco que podía alimentarse. Ella prefería no comer pero que pudiera comer toda su familia a que todos comieran muy poco para poder repartirse la comida. Debido a esto también tenía continuos dolores de cabeza y a veces perdía la fuerza en sus extremidades.

La zapatería empezó a perder clientes y las cosas empezaban a ir mal. El marido de Ewa, que no era muy trabajador, encontró un trabajo en un matadero y así conseguía dinero para alimentar a la familia.

En 1913 Anna y Pawel ganaron un premio de la radio. Un concurso en el que se hacían una serie de preguntas en referencia a la historia de Polonia. En este concurso ofrecían una cantidad de dinero que rondaba los 2.000 zloty. Al ganar ese dinero Anna pensó en abrir una nueva zapatería en donde las cosas fueran mejor para ganar dinero. Le planteó la idea a Pawel que reconoció que había sido un razonamiento muy bueno. Pero solo con 2000 zloty no era suficiente, necesitaban más dinero y sobre todo, necesitaban pensar un lugar de destino.

2.

A finales de 1913 Anna pensó que si vendía la tienda y la casa obtendría suficiente dinero para poder viajar a América y comenzar una nueva vida allí. Obtendría alrededor de 400.000 zloty por la casa y la tienda, ese dinero junto con los 2.000 zloty del concurso harían posible comprar una planta baja y una casa allí, en América. Anna pensaba que en América todo iría perfecto. Así pues, en diciembre de 1913 cogieron un tren con destino: Lisboa. Tardaron unos 6 días en llegar a Lisboa. Una vez allí sacaron los billetes para entrar en el barco que los llevaría a Norte América.
Puesto que en aquella época importaba mucho el estatus social que ocupabas, a ellos les toco ir en la zona pobre. Cuando entraron estuvieron unos minutos parados observando a la gente con la que iban a viajar durante casi unas cuatro semanas. Lo primero que pudieron admirar fue a una pobre mujer que estaba embarazada y lloraba sin consuelo alguno apoyada en el hombro de su madre. Justo cuando Anna y Pawel iban a mirarse e intentar decirse uno a otro que iba a ser un viaje importante, sonó la sirena del barco, ambos dos fueron a sentarse y se cogieron las manos, con un gesto de fuerza y supervivencia mientras intentaban demostrar el miedo y la tristeza por todo lo que pudiera pasar atravesando el Océano Atlántico.

Casi un mes más tarde, después de un largo viaje en el que habían tenido que ayudar a una mujer a dar a luz mientras la tripulación ignoraba lo que pudiera pasar en la zona pobre del barco, llegaron a Norte América una vez allí cogieron otro tren hacia una ciudad de Virginia, Henry. El viaje en tren fue bastante confortable. Allí los pasajeros eran mucho más tranquilos, nadie hablaba con nadie pero todos se creían superiores, así que les miraban por encima del hombro. Las pequeñas butacas dentro de lo que cabe eran confortables. Durante el viaje se gastaron los 2000 zloty que habían ganado en el concurso.

Una vez en Henry durmieron durante una semana en un pequeño albergue, que semejaba a una casa de campo típica de cuento. Hasta que finalmente pudieron comprar una casita en la ciudad de Henry. Esta casita contaba con tres alturas en la primera instalaron la zapatería, con toda su maquinaria, todo estaba ordenado por colores y la zapatería estaba perfectamente. Al final de esta planta había otra puerta a la que le habían instalado una cerradura. Tras esta puerta había una escalera que iba al primer piso. Donde se encontraba la cocina, que era un mueble de hierro que se encendía con carbón y contaba con una encimera que era también de hierro, en esta habitación había unos muebles de madera para guardar la comida y los platos. La cocina contaba con una doble ventana de madera maciza por el exterior y de cristal por dentro. Al lado estaba el comedor de paredes de ladrillo en el que apenas tenían una mesa y cuatro sillas además de una radio puesta encima de un pequeño mueble par guardar zapatos. Había un pequeño cuarto de baño entre las escaleras y la cocina. Esta altura era la más fría, por lo menos en el mes que habían llegado a la casa. Enfrente del cuarto de baño había unas escaleras que te llevaban al segundo piso donde había dos habitaciones con armarios roperos y un cuarto con una bañera.

La zapatería funcionaba perfectamente todo el mundo iba allí. Anna y Pawel ganaban mucho dinero con este negocio. Aunque había estallado la “Primera Guerra Mundial” ellos apenas notaron lo que estaba ocurriendo y tampoco podían quejarse, tenían muchos beneficios. Después de dos años viviendo allí no se podían quejar. Y entonces en Febrero de 1916 Anna se quedó embarazada. Con el embarazo Anna tenía complicado moverse, y reparar los zapatos se le hacía una tarea interminable. Pero Pawel que además de ser guapo era muy comprensivo ayudaba a Anna en el trabajo de las reparaciones.

Pasarón los día y se acercaba el mes de Noviembre. Anna y Pawel estaban impacientes por tener al niño. Y porfín llegó el día 11 de Noviembre, para ellos era un día normal. Por la mañana Anna preparó el desayuno para ambos y cuando acabaron de desayunar bajaron a la zapatería como de costumbre antes de abrir Anna y Pawel organizaban lo que tenían que hacer ese día. Anna solo tenía que sentarse en la caja y atender a sus clientes, pues este mes Pawel no quería que Anna trabajase mucho. Más o menos a la una del mediodía Anna y Pawel se tomaron su comida Anna había preparado una sopa con mucho condimento. Cuando su descanso para comer hubo finalizado bajaron a seguir con el negocio. Pawel nada más bajar se sentó en su silla y siguió reparando un par de zapatos de la señora Sullivan. Anna fue a abrir la puerta. La puerta de la planta baja era de acero debido a su contacto con el exterior estaba un poco oxidada, para abrirla hacía falta darle un pequeño empujoncito. Cuando Anna fue a darle el empujoncito rompió aguas. Se sentó de golpe, sobre el pequeño charco que había formado, debido al dolor que le causaban las contracciones. Pawel fue corriendo a llamar a un médico. Mientras el médico llegaba Pawel fue capaz de subirla al comedor y también consiguió que Anna se relajara y mantuviese una respiración constante. Cuando el médico llegó preparo un montón de material por todo el comedor más tarde obligó a Anna a que se levantase del sofá y se sentase en el suelo, pues decía que era mucho más cómodo para sacar al pequeño. Cuatro horas más tarde empezó lo más complicado del parto: expulsar al bebe. Anna no podía parar de gritar por el dolor que le causaban las contracciones y Pawel y el medico intentaban que Anna se relajar y empujara. Finalmente Anna se dio cuenta de que cuanto antes saliera el bebe antes se le calmarían las contracciones. Empujando, empujando y empujando salió la cabeza del bebe y después de una hora Anna tenía a su hijo entre sus brazos. Pawel y Anna miraban al bebe que apenas podía abrir los ojos y se miraban entre ellos. Sin utilizar ningún tipo de dialogo se podía apreciar que Pawel y Anna intentaban decir que jamas se les olvidaría ese momento. Y en ese mismo instante, el amor que Pawel y Anna tenían entre ellos aumentó, dejando lugar para el amor que tenían que entregar a su hijo. Se creó un vínculo muy fuerte que unía a una familia humilde porcedente de Polonia.




3.

Durante los años siguientes todo fue muy monótono excepto porque en 1918 termino la “Primera Guerra Mundial”. Anna, Pawel y su hijo Marek empezaban a ascender de clase social. Podría decirse que eran burgueses ricos. Dado que tenían dinero para permitírselo, viajaban mucho a Polonia para ver a su familia. Marek adoraba a sus primos mayores; aunque se llevaran 16 años cuando estaban juntos se divertían como si todos tuvieran 5 años. Krzysztof y Andrzej le contaron a Marek que podían comunicarse por correo cuando Marek estuviera en Henry. Y tras las explicaciones de Krzysztof y Andrzej de lo que era el correo y las respuestas a las preguntas de Marek, el pequeño quedo fascinado por el mundo de la comunicación a distancia.
Marek estudiaba en un colegio de Henry y sacaba muy buenas notas. Dado que le encantaba el mundo del correo y creía que viajar era algo fascinante, tras mucho atender y estudiar, en 1936 sabía pilotar un avión correo.
Todos los domingos por la tarde Marek escribía una carta a sus primos, y recibía las cartas de sus primos todos los martes. Las cartas tardaban una semana en llegar.

El viernes 8 de septiembre de 1939 recibió una carta de sus primos. Esto era muy extraño, pues las cartas de sus primos llegaban todos los Martes, nunca fallaban. Así que en cuanto la recibió se subió a su cuarto y empezó a leerla:


“Querido primo Marek: Te resultara extraño que te enviemos una carta un viernes pero es importante, Hoy 1 de Septiembre de 1939 las tropas alemanas de Hitler han invadido Polonia. Nosotros dos tenemos mucho miedo de lo que pueda pasar es posible que no te escribamos todos los martes. Si estallase una segunda guerra seria terrorífico y estamos amenazados por todos los lados. Si tuviéramos dinero suficiente viajaríamos a cualquier lugar pero esto no va nada bien. Ahora que ya tienes 23 años eres suficiente maduro como para darte cuenta de la situación si recibes noticias malas no te extrañes. Pero nosotros confiamos en que no pase nada. Las cosas están muy feas pero Dios no querrá que ocurra nada. Espero que nos volvamos a ver pronto.

Pero, dejando de lado (si se puede) el tema de la posible guerra, tengo muchas novedades que contarte. El primo Andrzej tras oír la noticia a ido corriendo a decirle a Joanna, una compañera del trabajo que la quiere y a vuelto a casa muy contento, resulta que están juntos ahora. También le ha dicho a mi padre que se tiene que ocupar mejor de Ewa y esta muy eufórico tendrías que verlo.

Un beso. A ver cuando volvemos a escribirte. Te queremos.

KRZYSZTOF
PD: Te he escrito yo porque Andrzej no ha tenido tiempo, además no sabe si esta triste y preocupado por lo que ha pasado o esta contento y orgulloso de lo que ha dicho. De todas formas él también quiere verte como yo y como todos.

Marek después de leer esto piensa que podría colaborar en el ejército polaco para defender a su país. Baja corriendo de su habitación, desde donde leía todas las cartas que recibía de sus primos, llega a la cocina donde estaban sus padres charlando sobre como les iba en el negocio y dice:

-Por favor, escucharme, tengo que contaros algo-

Entonces ambos quedaron en silencio

-¿qué ocurre cariño?- dijo Anna

- Acabo de recibir una carta de los primos- explicaba Marek

-Espera, ¿una carta de los primos un viernes?

-Si a eso me refiero, resulta que las tropas alemanas han invadido Polonia y las cosas no pintan nada bien.

-Dios mío... Nuestra familia.

- Vale he decidido que voy a colaborar con las tropas polacas y quiero viajar a Polonia necesito que me ayudéis cuanto antes vaya más podré ayudar

Ambos dos intercambiaron una mirada.

-Bien, sabemos como ir, vamos casi todos los años así que te recordaremos como vamos.- dijo su padre, Pawel- Nos gusta tu entusiasmo por defender Polonia pero no queremos perderte.

-Papá voy a ir queráis o no, ¿me vais a ayudar?

- Está bien coges un tren hasta el puerto y una vez allí un barco hacia Lisboa y de Lisboa a Polonia en tren, es sencillo.

-Papá no me refiero a eso. Quiero decir si me vais a ayudar económicamente. Con el dinero que yo tengo ahorrado no será suficiente.

-¿Cuanto tienes?

-Unos 500 nickels
-vale te daremos unos 5000 más ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

Después de esta conversación Marek estaba preparándolo todo para partir al día siguiente su viaje hacia Polonia. Necesitaba varias bolsas para llevar ropa suficiente pero finalmente solo usó una que tenía guardada de cuando sus padres llegaron a América.

4.

Al día siguiente por la mañana cogió sus cosas y mientras su madre lloraba en la cocina el estaba en el salón manteniendo una conversación sentimental con su padre, mas tarde fue a la cocina y mientras la lagrimas bajaban por su rostro abrazó a su madre lo más fuerte que pudo. Mientras salía por la puerta giró la cabeza e intercambió miradas con sus padres. No pudo evitar llorar de camino a la estación pero había algo que le empujaba a seguir con su viaje.

Una vez en la estación buscó el billete más barato al puerto. Apenas le costó uno 30 nickels. Viajar en tren le recordaba mucho a su familia, casi cada 5 años iban a Polonia a visitar a sus parientes. Esto solo servía para que Marek no cesara su llanto pensando tanto en sus padres como en la situación que están pasando sus primos. El tren tardó un par de horas en llegar al puerto, los vagones estaban casi vacíos cuando Marek se levantó para ir cerca de la puerta porqué ya habían llegado a la estación. Entonces un chico tropezó con su maleta, Marek se giró y pidió disculpas, el chico parecía nervioso. También tenía los ojos llorosos y un gesto triste en la cara, Marek solo pudo apreciar eso y sus ojos verdes que penetraron en su mirada, además este chico se alejó andando de forma intranquila.
Entonces el tren frenó de golpe, las puertas se abrieron lentamente y el olor del mar embriagó a Marek, que aún estaba intentado averiguar que le podía ocurrir a aquel chico tan extraño.

Marek compró un billete “destino: Lisboa” de un barco bastante más nuevo que el último en el que había viajado. Esta vez Marek iba en un camarote bastante cómodo de color gris con una cama sujeta a la pared el viaje duró como unas tres semanas, pero la estancia en el barco fue mucho más confortable puesto que viajaba en la zona de clase alta. Cuando Marek salió a la cubierta para tomar el aire una mañana de Septiembre reconoció en la zona donde habían viajado siempre, la zona de clase baja, a aquel tipo tan extraño que había en el tren. Pensó en hablarle pero no sabía que decirle y finalmente se decidió. Se acerco a la parte mas deprimente de todo el barco y dijo:

  • Hola, perdona no he podido evitar venir. Antes en la estación ¿recuerdas? Te has chocado con migo y llorabas, ¿estas bien?

Este le respondió con una mirada dudosa

  • Perdona, -continuó - Mi nombre es Marek, siento no haberme presentado. Si quieres podemos ir a mi camarote es un poco más cómodo que esta estancia.- No sabía porque decía esas cosas, pero algo le impulsaba a hablar sin pensar.
  • Bueno, esta bien. Hablemos pero una cosa: no me conoces de nada ¿verdad? ¿Qué te interesa sobre mí?
  • Verás… no importa, solo estaba preocupado, entiendo que no quieras hablar conmigo. Ha sido sin pensar.
  • No no. Si por mi genial, con tal de salir de aquí…
  • Bien pues vamos ¿no?
De camino al camarote se presentaron. El chico se llamaba James Sullivan provenía de una familia de Virginia y viajaba a Europa por amor. Había una mujer a la que conoció hace unos años y con quien mantenía el contacto por correo. Ella vivía en Varsovia y recibió una carta contándole lo que había ocurrido así que no lo dudó y va a verla. Las historias de ambos se semejaban mucho excepto en que uno solo iba a ver a la mujer que amaba el otro a defender al país que adoraba.
Una vez en el camarote hablaron un poco de toda su vida y al parecer se llevaban bastante bien. Eran como hechos para estar juntos. El destino quiso que estas dos personas se encontraran por alguna razón. A partir de ese día fueron muy buenos amigo todo el viaje lo pasaron juntos y no discutieron ni una sola vez.
Unas tres semanas más tarde llegaron al puerto portugués. Y nada más bajar del barco una sonrisa se dibujo en el rostro de estos dos amigos cuando salían del puerto compraron un diario internacional escrito en inglés para enterarse un poco de lo que había ocurrido en aquellas semanas que habían pasado a bordo.
Las tropas alemanas ya habían llegado a Bélgica; era imposible llegar a Polonia ambos dos rompieron a llorar cuando leyeron la noticia. Pero “querer es poder” dijo James. Así pues hicieron un plan.
A primera vista el plan era sencillísimo. Se alistaban en el ejercito y cuando llegaran a Polonia cada uno por su lado. Pero no era tan sencillo.

5.

Viajaron en tren hasta donde podían pasar sin impedimento de las tropas alemanas, el norte de Francia cerca de Alsacia.

Intentan unirse con las tropas británicas en un cuartel. Pero solo permitían a uno de ellos, a Marek que era piloto, y buscaban pilotos, mas James solo sabía de artillería y no querían aceptarlo. Así que Marek como buen amigo desaprovechó la oportunidad por la que había viajado.

James se sentía molesto por lo que había tenido que hacer Marek. Pero Marek era un tipo bastante listo y tenía planes para todo. Así que se unieron a un grupo de civiles que querían defender Francia. Este grupo contaba con ingleses, franceses y personas de otros muchos lugares.

Por las noches cundo James y Marek estaban solos no paraban de pensar que harían cuando llegaran a su destino. Marek siempre hablaba de sus primos a los que adoraba y James siempre hablaba de Joanna la mujer por la que arriesgaba su vida. La describía tanto física como psicológicamente. Por lo que Marek había entendido era una chica de una altura típica con unos ojos marrón miel unas pestañas tan largas que rozaban sus cejas, unos labios finos y elegantes, la forma de su cara era redonda y su cuello era más bien grueso. Su cuerpo no era realmente delgado tenía cierto grosor que le aportaba atractivo a esta mujer sus brazos eran más largos de lo normal y sus pies no podían considerarse bonitos. Su piel era blanca, su pelo negro y sus labios eran de un color rosa muy claro. En cuanto a su personalidad era un poco bipolar y sufría un pequeño grado de autismo además tenía muy mal genio pero a la vez era una chica inocente y divertida que apreciaba muchísimo el cariño que le ofreciera cualquier persona puesto que mucha gente la intentaba apartar de la sociedad por ser un poco distinta.

Gracias a estas conversaciones que mantenían antes de acostarse, por las mañanas se despertaban con ganas de seguir adelante por muchos impedimentos que hubiera en el camino.

6.

El grupo al que pertenecían viaja a Dunkerque para cruzar el estrecho de Calais y llegar a Gran Bretaña. Una vez en la costa de Dunkerque los británicos llegan con barcos tanto de guerra como de particulares para salvar a todos aquellos que huyen de Francia. Este hecho que demuestra la generosidad del ser humano por parte de Gran Bretaña puesto que los barcos británicos estaban totalmente rodeados por barcos enemigos que pretendían que esta operación no saliera bien fue a su vez un gran tragedia para los dos amigos que intentaban realizar un proyecto . Llegó un barco particular y solo quedaba sitio para una persona más debían darse prisa, los iban a matar, Marek que destacaba por su generosidad cedió el sitio a James que no quería aceptarlo porque Marek había hecho muchas cosas por el durante el viaje. Todos los ocupantes del barco estaban impacientes por partir así que Marek empujó a James dentro del navío para que pudiera atravesar el estrecho y se quedó con muchos más hombres esperando la llegada de otro barco si no los mataban antes. Cuando cundía el pánico entre los desesperados personajes del muelle se pudo apreciar flotando por el mar de forma extraordinaria para los ocupantes del muelle, un barco de guerra británico. Era su salvación.

Tras un viaje muy movidito llegaron a Gran Bretaña. Cuando estaba en el muelle inglés buscaba a su amigo James por todas partes hasta que reconoció la cara de una joven a la que no había podido evitar mirar ,mientras empujaba a James dentro del barco en la costa de Dunkerque, por su gran belleza. Sin dudarlo Marek fue corriendo a preguntarle si sabía donde estaba su amigo y esta contestó:

  • Ha sido una tragedia. Hemos perdido a unos 120 en el viaje entre ellos mi hermano todos estaban al final del barco donde las tropas alemanas nos alcanzado con un cañonazo muchos han muerto en el acto pero otros solo han fallecido porque no sabían nadar el buque contenía solo unas 150 personas y los que hemos sobrevivido ha sido porque hemos aguantado a flote hasta que nos han rescatado.
  • Pero ¿y James sabía nadar?
  • Me temo que no.

En ese momento Marek se derrumbó. La única persona con la que había compartido todos sus recuerdos había falleció por su culpa. Si el hubiera subido a aquel barco en vez de empujar a James podría haber sobrevivido si no le alcanzaba el cañonazo. Marek sabía nadar perfectamente y se sentía totalmente culpable por la muerte de su amigo.

Aquel día estuvo totalmente distinto no sabía que hacer las lagrimas no cesaban y no podía evitar grita su nombre y pegar golpes a las paredes. Finalmente calló rendido en la calle y durmió a la intemperie. Cuando despertó se dio cuenta de que no había vuelta atrás y juró que rezaría por él todos los días de su vida.

7.

Lo primero que hizo esa mañana fue alquilar un pequeño piso en un edificio mugriento en el que apenas se respiraba un ambiente triste y deprimente, pero solo tenia dinero para ello. Se ducho se arreglo un poco bajó y fue a buscar un oficio pensando que todo lo que tenía en su cabeza había salido mal, ya no había forma de defender Polonia ni tampoco podía pasar el rato con James ni si quiera volver a ver a algún familiar suyo.

Cuando James se dirigía a la oficina de correos se fijo que había un cuartel a un par de manzanas de su nuevo piso pero este dato no le importó para nada. Fue a la oficina de correos, se ofreció para trabajar en cualquier puesto y envió una carta a su familia para contarles lo que había pasado y la situación en la estaba.
De vuelta a casa recordó las palabras que siempre mencionaba James: “Querer es poder” así que con una expresión en la cara un poco más alegre que la que llevaba anteriormente se encaminó hacia el cuartel británico. Una vez allí consigue contactar con el gobierno británico y le propone ayudar en el ejército pilotando aviones puesto que en Virginia había pilotado durante varios años un avión correo.
Al día siguiente recibe dos buenas noticias: esta admitido en la oficina de correos como conductor de la furgoneta que lleva las cartas a los puertos y estaciones más cercanas y el ejército va admitirlo después de pasar una serie de pruebas.

Durante cinco años esta pasando pruebas tanto como pilotando aviones como respondiendo exámenes, aprendiendo a disparar, pasando pruebas físicas, etc. hasta que en 1942 consigue alistarse en la RAF (Royal Air Force). Luchando contra los Nazis para salvar a todo el mundo de una tragedia que ya había ocurrido en algunos países Europeos.





8.

En 1945 termina la Segunda Guerra Mundial y por fin consigue ver a su familia en Poznan. Pasa unos meses en Polonia visitando a todos sus familiares. Pero antes de volver a casa quiere ver Varsovia que desde bien pequeño ha sido uno de sus sueños y esta vez basándose en el lema de una persona que había sido muy importante para él en los 4 meses que pasaron juntos cumplió su sueño viendo Varsovia.

Una de las pegas fue que el había idealizado tanto Varsovia que cuando la vio quedo un poco desilusionado porque en su imaginación era mucho mas bonita.
Fue al mercado y vio a una mujer llorando sola, la gente la ignoraba y si le hablaban le hablaba mal. Estaba sentada en el suelo y nadie le ofrecía ni una manta. Parecía que iba a sufrir una hipotermia o a morir de hambre. Aquello llegó a los ojos de Marek como una crueldad muy grave. Él sin dudarlo se acercó corriendo a la mujer a la que todo el mundo ignoraba y le cedió su chaqueta además compró algunos alimentos en el mercado y se los dio. Se quedó sentado a su lado hasta que la mujer se decidió a hablar.

-Mi nom-bre es Joan-na. – dijó la muchacha como si estuviera hablándole a un niño de cinco años, lo dijo despacio y silabeando.
- Yo me llamo Marek, dime una cosa ¿Qué hace una chica como tu aquí sola?
-La ú-nica perso-na que ha sabi-do querer-me ha muer-to. Yo no estoy muy desarrolla-da, ten-go un peque-ño proble-ma – dijo del mismo modo que antes
-¿Qué problema?- contesto Marek intentando hacerse el tonto para no ofenderla.
-Es una enfer-medad men-tal

En ese momento Marek calló, estaba con la misma Joanna de la que hablaba James.
  • Yo creo que ya se quien eres, he venido hasta aquí gracias a James ¿te suena? Él ha fallecido pero quiere que sepas que te aprecia muchísimo y que aunque no esta con nosotros aquí sentado esta en nuestros corazones. Él me dijo una cosa sobre ti ¿sabes? Dice que eres la chica más perfecta del mundo y si él estuviera aquí no le gustaría nada verte así. Ve a casa, la familia es única por mucho que la gente quiera cambiarte tu familia te seguirá queriendo tal y como eres.

La chica se levanto y miro a su acompañante.

  • Gra-cias me llevo tu cha-queta por fa-vor
  • Claro, tranquila. Por cierto recuerda esto siempre: Querer es poder.

Ella esbozó una sonrisa hacia Marek. Y se adentro por las calles de Varsovia.


9.

Marek de vuelta a casa pasó por un camino mucho más corto en el que apenas tardó unas horas. Voló en un avión desde Varsovia hasta Henry. Marek deseaba llegar a casa ya para dar un abrazo fuerte a sus padre que no sabían nada de él desde hacía unos seis años.

Aterrizó en unos terrenos abandonados cerca de su casa donde tenía suficiente espacio para caer en el paracaídas antes de tirarse miro a su compañero de guerra que pilotaba el avión y le dijo: Volveremos a vernos.

Cuando bajaba en el paracaídas un montón de pensamientos le rondaban por la cabeza mientras el aire golpeaba su cuerpo. Pensaba en James, en Joanna, en esos humildes británicos que se decidieron a ayudar a cruzar a las personas que intentaban pasar el estrecho de Calais desde Dunkerque, en la mujer que le comunicó la muerte de su acompañante, en la suerte que ha tenido para llegar a su destino, en las pruebas que ha tenido que pasar para llegar a la RAF… En todo y entonces en el momento que abrió el paracaídas y en menos de un segundo su cuerpo se puso vertical y ascendió unos metros le vino a la cabeza la imagen de sus padres, las personas que nunca le habían a fallado a las que más quería las personas que significaban todo para él.

Nada más su cuerpo estuvo en tierra firme hecho a correr hacia su casa y en cuanto entró por la puerta abrazó a su madre que se llevó el mayor susto de su vida y a su padre que sonreía mientras le caían las lagrimas.

Marek volvió a la vida cotidiana pero seguía perteneciendo a la RAF y había comprado un piso en Poznan para cuando fueran y porque más tarde iría allí a seguir en la RAF como instructor. 

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